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viernes, 15 de abril de 2011

Día a día vivimos del pasado, del futuro y nos olvidamos del presente, aunque el presente es justamente lo que vivimos ahora. Nos sentamos a pensar en nuestro futuro, qué haremos mañana o nos paramos a recordar momentos que pasaron y que ahora sólo son memoria. Mientras que hacemos todo esto, los minutos van pasando de nuestra autentica vida, que es el ahora, ni el pasado ni el futuro, sino el mismo instante en el que te paras a recordar. Soñamos con un futuro mejor, libre de preocupaciones, pleno de emociones, anhelamos hechos que aún no han acaecido, y creamos historias que suponemos que nos pasarán y por ello nos ilusionamos, aunque, bien sabemos, que solo son ideas y que la vida real es esta en la que estamos sentados imaginándonos
acontecimientos, que remotamente se harán realidad.
Nos introducimos tanto en el mundo del pensamiento, que desatendemos nuestras vidas presentes, y dejamos que sigan pasando con el riesgo de que los segundos invertidos en recordar, no podrán canjearse por minutos extras de vida.
Debemos enfatizar más nuestra vida en vivir el momento, disfrutar del tiempo dado y olvidarnos de los obstáculos , pues cuando no estemos , ¿a quién le va a importar?, al final solo nos quedan los momentos afables. ¿A quién le va a importar, cuando ya no estés, cuantas carreras has hecho o el dinero que has ganado?

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