Seguidores

martes, 19 de julio de 2011

Necesito un gramo de tu cuerpo, aunque sea solo uno lo necesito.

Te necesito. Necesito cada gramo de tus brazos que hace días que estudio a conciencia sobre el terreno. Necesito cada centímetro de la piel de tu cuello, la que llevo meses deseando besar. Necesito tu gesto de atención, tu sonrisa cansada, tu risa loca y tu mirada tranquila. Hace tiempo que, sobre todo, esa ultima. Reflejarme en tus ojos y ver que todo va a ir bien, que nada nos separa. Quizá precise tanto de esa mirada porque me hace olvidar por los segundos justos que poses tu vista serena en mi que hoy hay mas impedimentos que nunca. Quizá parezca adicta a la manera que tienes de hacerme feliz para no pensar en que llegara la noche donde estarás pensando en otros labios. ¿Y que coño hacer? Mañana será otro día, otro día igual. En que estaré contándote tonterías, en que cada brillo en los ojos que evidencie a quien tienes en mente será como otra pequeña venganza por algo que hice en otra vida, en que sonreiré como pueda y diré muy bajito, con la esperanza de que no me oigas: tienes que presentarmela. Y seguiré acercándome a tu boca todo lo que me sea posible sin tener esa necesidad de besarte y no dejarte ir nunca más. ¿Sabes? Últimamente, cada vez es mas difícil controlar las distancias. ¿Y si algún día decido que ya estuvo bien de quererte en silencio?



No hay comentarios:

Publicar un comentario