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domingo, 12 de febrero de 2012

Frases que siempre decimos, pero nunca cumplimos.

El que no arriesga...no gana!>. Esta frase es tan popular y parece tan fácil de comprender su significado que parecería entonces que cualquier persona que esté dispuesta a logar algo nuevo en su vida, seguramente se atrevería a correr y aceptar todo tipo de riesgos.
El riesgo supone decisión, seguridad de que la "posible recompensa" después de lo arriesgado vale más que todo lo que se deja atrás para conseguirlo.
Quien asume los riesgos que pueden suponer alcanzar sus metas o propósitos debe estar muy seguro de que la meta es lo suficientemente valiosa como para afrontar dichos riesgos. Riesgos que a lo largo del camino pueden hacerle caer en vano o darse por vencido antes de conseguir lo que quiere. Riesgos que pueden suponer la concesión o el alcance de esa meta, o que, por el contrario, pueden suponer un esfuerzo en vano.
Pero, ¿quién sabe si la meta o sueño que queremos será alcanzado o no, sin apenas haberlo intentado antes? Eso nadie lo sabe pero de lo que sí se puede estar seguro es de lo que se quiere y de cuándo se quiere. Estar seguro de arriesgarse para conseguirlo.
Las estadísticas indican que el 98% de las personas NO tienen claro qué es lo que quieren y las pocas que SI lo tienen claro, al presentarse los primeros obstáculos… se dan por vencidas, el miedo se apodera de ellas, y prefieren mejor ya no seguir intentando.
Reirse es arriesgarse a que se burlen de tí,
Llorar es arriesgarse a que muestres tus sentimientos,
Buscar a otro es arriesgarse a involucrarte.
Mostrar tus sentimientos es arriesgarse a ser tú mismo,
Hablar de tus ideas es arriesgarse a perderlas,
Amar es arriesgarse a ser rechazado,
Vivir es arriesgarse a morir,
Tener esperanza es arriesgarse a no obtener lo que esperas.
Tratar es arriesgarse a fallar.
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